domingo, 26 de agosto de 2012

Jorge Boccanera




      france-presse


el cable dice: tras el apagón del jueves en la
ciudad de los rascacielos o sea nueva york la
policía detuvo a más de tres mil saqueadores que
amontonados en las cárceles sufren desmayos
crisis pesadillas bajo una temperatura de 39 grados

y recuerdo cuando cerró los ojos la mujer
aquella y rompí los cristales de su boca entré
a hurgar en sus pechos acaricié sus hombros
fue mi botín su lengua guardé sus manos en las
mías besé sus largas piernas carreteras mojadas apenas por el sol

y después me alejé me hice camino ojos de
vagabundo por ciudades extrañas sin luz hasta
que un día me dio caza el olvido me tiene preso
y hoy soy exactamente los tres mil saqueadores
que lloran en el patio gigante de una ciudad violada bajo el calor de julio.



      panes y peces


                  a Juan Gelman

  hermano juan
la solución sería mandarte
este cuchillo para que muerdas sin cesar la hoja
o taparte la boca
  amordazarte
sacrificar los estribillo de quien va dando
  cuenta de la vida
y golpear un tambor con el puño cerrado

¿acaso emanuel carnevalli no murió atragantado
  con un trozo de pan?
¿acaso dios -nacido en florencia en 1897- no 
  no murió envenenado con un pan?
¿habrá que andar entonces con la boca cerrada
  para evitar la cárcel y/o la muerte?

leo a baldwin decir que: “cuando una civilización
trata a sus poetas con el desprecio con que
tratamos a los nuestros, no puede estar lejos
el desastre”

¿qué menos que desastres ha intentado este fuego
sobre los techo de la memoria popular y por
si fuese poco un perro muerto en las palabras
del bufón?

hospital de chicago:
carnevalli viaja sobre caballos de ceniza que llevan
  a los puertos
allí aguarda un rostro de muchacha morena
en tanto las gaviotas atraviesan las heladas arenas
  del cielo

hospital de bolonia:
el viento dispersó a los caballos
los muelles han sido abandonados
esqueletos de cangrejos y aves señalan el lugar
  donde solía esperarte una mujer

y después el final
                   el ejercito llenando la plaza y
la poesía corriendo sobre los vidrios rotos de
  la palabra compañero
los disparos al aire y emanuel carnevalli
  retorciéndose ahogado por el humo

                  ¡alerta juan!
hermano
                   le han puesto precio a tu cabeza
         han envenenado las aguas.






                  exilio


a Jorge Teiller
Expulsados de la selva del sur de Su-
                                                                           matra   por  los  hombre que vienen a
       poblarla, 130 elefantes emprendieron
hoy una larga marcha de 35 días hacia
la nueva “ciudad” que le fue asignada.
(AFP 18-11-82)


no ha sitio para los elefantes/
ayer los expulsaron de la selva de Sumatra
mañana alguien les impedirá la entrada a:
Unión Bar
yo integro esa manda hacia Lobong Hitam
yo sigo a la hembra guía
cargo con la joroba de todas mis valijas sobre
las cuatro patas del infierno

llegarán a destino –dijo un diario de Yakarta-
los colmillos embisten telarañas de niebla
llegarán a destino/
viejas empalizadas que sucumben bajo mareas
de carne
llegarán –dijo el diario-

más la estampida cruza por los suelos pantanosos
  y mi patria
  la mía
es sólo esta manada de elefantes que ha
extraviado su rumbo
¡guarde celosamente la selva impenetrable a este
ulular de bestias!
tambores y petardos acompañan
algo de todo el polvo que levantan/ es mío.

                                     abril,1983




      ¿la imagen es una creación pura del espíritu?



El sol es una taza y su lava no acaba de
volcarse.
Eso pasó hace mucho.
El sol existe así porque así lo soñaron los
huicholes,
         y después lo encerraron en sus cuadros de
estambre,
         en sus mantas, en sus cucharas sabias.
Uno pintó una cara azul envuelta en rayos rojos.
Otro le hizo la nariz.
Otro pintó una piedra con un bosque de sangre
alrededor.
Otro más, imaginó un erizo con sus estalactitas
amarillas.
Pero hubo quien soñó un pez plateado en una
telaraña.

Ese no pintó nada
y se arrancó la lengua.





        ¿universo?


El poeta, como el cazador pobre,
                                                           a lo que salga.         
Baldomero Fernández Moreno     

El domador que mete su cabeza dentro de la boca del
león, ¿qué busca?
¿Lástima del público?
¿Qué tenga lástima el león?
¿Busca su propia lástima?

El poeta que arroja su anzuelo en la garganta de la
Sordomuda, ¿qué busca?
¿La lástima del público?
¿Qué tenga lástima la Sordomuda?
¿Busca su propia lástima?

Y el público, ¿está loco?, ¿por qué aplaude?