domingo, 26 de agosto de 2012

Juan Rodolfo Wilcock



JUAN RODOLFO WILCOCK



                   XI

Ya se inclina el calor de la estación
propicia, y llega el tiempo del olvido,
ya se despide el año con un ruido
de follaje arrastrado ¡Oh corazón,

oh manuscrito infausto de los días,
tu soledad parece más desierta,
con esa pobre mariposa muerta
y las ocres de abril hojas tardías!

Surca la nave un agua más helada,
más transparente entre las olas verdes;
pensamiento hibernal, cómo remuerdes
al evocarme la estación pasada!

En este mismo mar nos conocimos,
en esta orilla despreciaste el mundo;
todo el cielo está gris, frío y profundo,
y ya inclinan las vides sus racimos.



  La desolación


De pie sobre las rocas combatidas
por un mar que se agita en el vacío,
miro este mundo interminable y frío,
lleno de espumas y de extrañas vidas.


Veo en la noche líquenes, y erguidas
cabezas de lagarto en torno mío,
adelante y atrás el mar sombrío,
y unas sendas oscuras y perdidas.

Pero nunca me iré; junto a las olas
quiero seguir mirando el sufrimiento,
y enumerar mis lágrimas a solas.

No aceptaré las joyas de la aurora,
ni los campos, ni el sol, ni el firmamento;
sólo el horror es mío, y lo que llora.



  A Livio


Gaeta en la noche parece una constelación,
una nave de luces con la proa sobre el mar negro
y sobre el mástil un faro que pulsa. Es allá
donde hemos estado, en esa nave detenida en lo oscuro.



Pregunta oída en un sueño


¿Cómo será la muerte?¿Ver
un tigre de fierro que te salta encima
y no creer que te pueda tocar?



 Dos


Conmigo mi mundo desaparecerá, la red
que me tejía como una araña
que está quieta en un ángulo de la tela
y a veces come y a veces lo remienda;
pero su tela está cada vez más rasgada
y la araña no tiene ganas de zurcirla.
Proseguirán, en tanto, los otros mundos
cada uno con su insecto en el medio, vigilante,
tramas lúcidas o bien madejas grises,
esferitas como jaulas delicadas
que no se dan descanso y en medio de la araña
hasta que desaparece y nadie lo nota.
Pero tú, ya quisiste hacer también tuyo
este mundo que fue tal vez el más bello,
estréchate a mí, envuélvete en la misma
red compleja que no se repite,
hilo a hilo poseéla y sostenla
como lo hice hasta ahora estando solo.